PREVENCIÓN
Evite la formación de várices

 

Para prevenir afecciones cardiacas

 

Evite la formación de várices

Para ver más información sobre medicinas alternativas y salud puedes continuar leyendo aquí blog salud
Las várices son un problema muy frecuente, que llega a afectar aproximadamente a un 20 por ciento de las personas adultas.

Las várices aparecen con mayor frecuencia en quienes permanecen de pie durante largos períodos del día, así como en los obesos. También las mujeres son más propensas a sufrirlas, aunque la diferencia entre ambos sexos desaparece con la edad. Muchas mujeres las presentan durante el embarazo, debido a la menor movilidad y a la compresión que produce el feto en las venas del abdomen.
Las várices, a pesar de ser un problema con una gran carga genética (la tendencia a padecerlas es hereditaria) tienen un factor que anticipa su aparición: las arañitas, denominadas por los médicos telangiectasias, son el primer signo de alarma que puede estar adelantándose a uno de los padecimientos estéticos más difíciles de vencer.
Con forma de pequeños hilitos rojos, verdes o azules, las arañitas son la punta del iceberg de una hipertensión venosa y luego de várices más importantes.

Un problema mayor
Desde el punto de vista médico, las várices pueden ser causadas por insuficiencia venosa (incapacidad de la red para desechar toxinas), por debilidad de las paredes vasculares (que ceden a la presión de la sangre, dilatándose, en lugar de sostener y empujar su contenido hacia los órganos depuradores), por disfunción valvular (las válvulas cónicas del sistema permiten el ascenso de la sangre pero se cierran para impedir el reflujo, de manera que una alteración del mecanismo que deje filtrar sangre hacia abajo, asociada a la fuerza de gravedad, auspiciará los acumulamientos) y por alteraciones hemodinámicas (dificultad de la sangre venosa superficial para descargar en la red profunda) que hacen que la circulación sanguínea se haga más lenta.

Cualquiera de estas alteraciones pueden ser provocadas por factores neurohormonales, tóxicos, infecciosos o metabólicos, o por el deterioro y envejecimiento de los tejidos involucrados. Además, hay que tener en cuenta que existen dos tipos fundamentales de várices: Las primarias afectan sólo a las venas superficiales y, en al menos la mitad de los casos, se hereda la predisposición a padecerlas. Las várices secundarias son consecuencia de la obstrucción de las grandes venas profundas. La sangre, al no poder pasar por estas zonas, se desvía por las venas superficiales. En otras ocasiones existe una lesión o una ausencia congénita de las válvulas venosas, que impiden que la sangre que circula por las venas profundas refluya a las superficiales. En cualquier caso, la consecuencia es que éstas últimas se distienden y haciéndose cada vez más dolorosas. Esta es la diferencia entre las várices que sólo tienen una consecuencia estética y las que son realmente peligrosas para la salud.
Sin riesgo: las várices superficiales no suelen dar problemas importantes, y la molestia fundamental es su aspecto antiestético. En ocasiones producen malestar o pesadez en las piernas, que va aumentando al permanecer de pie sin andar, y mejora al elevar las piernas. Puede ocurrir también que se retenga líquido a lo largo del día, que se va acumulando en el tobillo y produce por la tarde una leve hinchazón de esa zona (edema), que desaparece tras el descanso nocturno. Con riesgo: en los casos más graves, fundamentalmente en las várices secundarias por trastornos del sistema venoso profundo, pueden aparecer complicaciones importantes. La piel se va engrosando y atrofiando, tiñéndose de color marrón, sobre todo en la región del tobillo. Pueden aparecer ampollas y úlceras, normalmente por encima del tobillo que son difíciles de curar. Otras veces, las várices se inflaman espontáneamente a causa de pequeños traumatismos. Esta inflamación se llama tromboflebitis superficial y, en sí, es una enfermedad banal y debe distinguirse de su versión profunda, que tiene mucha más importancia. A veces, las várices se rompen y sangran de manera abundante.
Cuando ocurra esto, se debe acudir al médico, ya que lo que se pone de manifiesto es que son un problema que tiene mayor importancia de lo habitual.

Cómo se puede prevenir la aparición de várices:

NO ACONSEJABLE:

No al sedentarismo
Las profesiones en las que se pasa mucho tiempo sentado, sin ejercitación de los músculos de la pantorrilla, provocan mala circulación del entorno venoso y de la microcirculación.
Cuidado con el calzado
Las plataformas, los zapatos muy estrechos en la punta y el taco muy alto, impiden un buen mecanismo de la marcha y el masaje de la planta de los pies.
Ojo con el pie plano
Porque impide caminar correctamente y fomenta la aparición de várices y celulitis.
Los anticonceptivos orales
Las paredes de las venas tienen receptores que las hacen muy sensibles a los cambios hormonales y cuando se utilizan anticonceptivos que las contienen, suceden modificaciones en el organismo.
No usar ropa apretada
Las medias y las fajas que se utilizan en la parte baja del abdomen (donde terminan las venas) alteran el retorno venoso.
El exceso de peso
Ante esta situación las piernas se quejan por tener que soportar un peso corporal para el que no están preparadas. Esto se traduce muy pronto en la sobrecarga inadecuada en los tobillos y rodillas, dolores musculares y articulares, sensación pesadez y flaccidez de los tejidos. Todos estos factores fomentan la aparición de várices a una velocidad mucho mayor.

ACONSEJABLE:

Prevenir durante el embarazo y la lactancia
En este período hay que utilizar medias elásticas de compresión graduada, especialmente indicadas para esta etapa de la vida de la mujer.
Las vitaminas
Tanto la vitamina "C" como la "A" son muy beneficiosas para mejorar o prevenir la enfermedad varicosa.
Elevar las piernas
Subir las piernas durante el día ayuda a evitar y hacer menos dolorosas las várices. Además, si realiza gimnasia con sus piernas periódicamente puede notar una gran mejoria.
Masajes manuales
Puede intentar realizar masajes ascendentes suaves (sin aparatos ni vibradores), siempre dirigidos desde los pies hacía los muslos.
Mantener el peso
Es muy importante no sobrecargar el peso que tienen que soportar las piernas, por eso intente aproximarse y mantener su peso ideal.
Realizar una dieta equilibrada
Con mucho líquido, frutas, verduras, hortalizas y cereales. También puede comer todo tipo de lácteos, carnes blancas (pollo y pescado) y dos veces por semana carne roja.
Dormir en una buena posición
Lo mejor es no apoyar una pierna sobre la otra, porque la presión lesiona el tejido subcutáneo, interrumpe la irrigación y la corriente nerviosa. Además, procure dormir sobre el lado derecho para no presionar el corazón.

Todos los Derechos Reservados - Copyright 2008 © Salud Gratis