La paciente con Anorexia Nerviosa se siente indefensa y obsesionada con el perfeccionismo. En realidad el desorden alimentario son a la vez el síntoma y el mecanismo de defensa contra sentimientos de inadecuación. Estos pacientes generalmente tienen muy baja autoestima la cual tratan de compensar siendo perfectas. Como respuesta a las frustraciones y los fracasos, o como forma de evitarlos, se vuelven extrema damente críticas con ellas mismas, debilitando aún más su frágil autoestima. Debido a que no han aprendido a lidiar directamente con los sentimientos «negativos», los expresan a través de los desórdenes alimentarios.
El sentimiento de falta de control es importante en estas pacientes. Dado que se sienten indefensas e incapaces de controlar su vida y su entorno, ellas simbólicamente experimentan una sensación de poder al controlar su alimentación y su hambre.
También sucede en ocasiones que la conducta alimentaria representa una forma de comunicación afectiva con los padres, hay pacientes que nos dicen: "mis padres solo me dan corte cuando estoy mal".
Otras veces la conducta alimentaria es una forma de castigo hacia los padres, el motivo es muy diverso, pero sin duda debe recibir tratamiento psicológico.
Aquellos con Bulimia Nerviosa generalmente describen sentirse «vacías». Se piensa que transforman sus sentimientos agresivos en comportamientos agresivos, y el vacío emocional en un vacío físico. De tal forma se «llenan» de comida, lo cual representa la atención y afecto que les falta. La purga representa la agresión que ellos experimentan al no recibir la atención y afecto en formas adecuadas.
Últimamente algunos autores afirman la existencia de abusos sexuales, físicos o emocionales en sus familias, sin embargo ésta afirmación no está universalmente aceptada.
Familias sobreprotectoras
Las familias de los adolescentes que se enferman son generalmente sobreprotectoras, tanto invasivas como abandónicas; y horizontales, es decir sin una imagen de autoridad clara, con mensajes contradictorios entre los padres. Habitualmente existe mala calidad de la comunicación, y los límites no están bien definidos.
Las pacientes con desórdenes alimentarios tienen un gran miedo en expresar sentimientos, especialmente el enojo y frustración. Quizás ésta supresión emocional se deba a mensajes de la familia alentando a internizar más que a expresar los sentimientos negativos como los ya mencionados.
La evolución de estas enfermedades puede ser crónica, pasando por períodos de mejoría y recrudencia de síntomas, pero con una tendencia global al empeoramiento tanto en la esfera orgánica como psicológica. La cura sin tratamiento es excepcional.
En cuanto a lo psicológico decimos que éstas enfermedades derivan en su cronicidad, en patologías psiquiátricas mayores, principalmente la depresión.
En cuanto a lo orgánico, los trastornos más frecuentes son anemia, caries, esofagitis, gastroduodenitis, estreñimiento, hemorroides, caída de cabello, trastornos menstruales, diverticulosis, etc.
El tratamiento de éstos desórdenes se apoya en dos pilares: El reordenamiento alimentario y la terapia psicológica. El primero consiste en un plan predeterminado
de ingestas acompañado de conductas que ayuden a controlar la alimentación y mecanismos contratransgresiones. La terapia no es ortodoxa, de tipo cognitivo, y se basa en la terapia de grupo y el grupo de auto ayuda, coordinado por personal de salud mental de la institución, la cual se debe acompañar de terapia familiar, de pareja o individual.
Conductas a destacar
Existen conductas de sospecha de Anorexia y Bulimia Nerviosa, de ellas destacamos:
Generalmente su conversación versa en las dietas, figura, calorías, etc.
Adicción a productos Diet y edulcorantes.
Cambios en la autoestima dependiendo si comió, o si no lo hizo.
Hiperactividad, exceso de ejercicio y/o deportes.
No concurre a la playa, y si lo hace no se descubre.
Descenso muy pronunciado de peso u oscilaciones muy grandes.
Deterioro de la relación con sus padres y hermanos.
Usa ropa negra y grande como si se cubriera debajo de ella
Generalmente roe los alimentos, los desmenuza, picotea.
Cambios de carácter, agresividad, mal humor, tendencia a aislarse.
Rechazo a ingerir alimentos que supuestamente engordan.
Desmayos, dolores de cabeza y/o estómago, diarreas/estreñimiento.
No come cuando la ven, sin embargo lo hace a escondidas.
Concurre al baño luego de ingerir los alimentos para vomitarlos o hacer ejercicio.
Desaparece dinero o alimentos del hogar.
|