CONTRA LA ARTRITIS



ORÉGANO, ORTIGA Y ROMERO

Para aliviar esos terribles dolores, y más allá de la lógica consulta al médico especialista, les recomendamos algunos tratamientos cien por cien naturales.

El orégano suele resultar muy útil, si se realiza una infusión con 25 a 30 gramos de orégano en medio litro de agua. Se deben tomar dos tazas por día, y el efecto suele potenciarse si el orégano lo mezclamos con eucalipto. Si preferimos utilizar ortiga, se debe hacer un cocimiento de 2 cucharadhas de las hojas secas en una taza, darle un minuto de hervor y dejarlo reposar 15 minutos. Se toma una taza dos veces al día, durante 6 semanas, repitiéndose el tratamiento 3 veces al año. También resulta eficaz hacer fricciones con las hojas frescas, en las partes afectadas. Finalmente, utilizando romero, preparamos un alcohol de esa hierba. Lo hacemos utilizando 50 gramos de hojas frescas o secas, en medio litro de alcohol de 96°. Se deja reposar 2 semanas y luego se frota la zona afectada con este alcohol, varias veces al día, durante 4 a seis semanas. Los efectos son inmejorables.

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La incontinencia urinaria


La incontinencia urinaria (IU) o pérdida involuntaria de orina no es sólo un problema de chicos. Por el contrario, una gran cantidad de adultos lo padecen aunque las tasas de consulta y diagnóstico son escasas, dado que esta condición genera un alto grado de ocultamiento y aislamiento social. De acuerdo con las cifras oficiales, en nuestro país sólo uno de cada cuatro afectados concurre al especialista. La Sociedad Internacional de la Continencia (ICS) definea la incontinencia urinaria como ^”molestia de cualquier pérdida involuntaria de orina” que si bien puede darse en ambos sexos, en cualquier etapa de la vida, tiene una marcada prevalencia entre las mujeres (una relación de ocho a uno en comparación con los hombres),y un notable incremento de la incidencia luego de los 65 años. “La liles un problema que se bifurca en dos aspectos fundamentales: lo médico por un lado,y lo social por el otro. Caracterizada como la pérdida de orina por las vías anatómicas habituales sin que exista deseo miccional, genera importantes trastornos sociales. Pero, además, contribuye al agravamiento de determinadas condiciones preexistentes, como así también genera otros problemas. Un ejemplo de este último problema son las escaras que se producen,sobre todo en los pacientes añosos”, expresó, el doctor Carlos Scorticati, jefe de la Sección Oncología del Servicio de Urología del Hospital de Clínicas José de San Martín.
A la hora de actuar, uno de los inconvenientes más frecuentes radica en la falta de consulta, debido a que muchas de las personasque padecen esta condición, la asocian con el paso de los años y, por esa razón,la visita al especialista suele retrasarse. No obstante, el estudio Epidemiology of Urinary Incontinence in Nord-Trondelag (EPINCOT), uno de los más importantes realizados en los últimos años,y del cual participaron siete mil pacientes,des-terró este mito y demostró claramente que la edad no es el único factor determinante. De hecho, de acuerdo con el doctor Gustavo Garrido,médico urólogo jefe de la Sección Disfunciones Miccionales y Urodinamia de la división Urología del Hospital de Clínicas, “en jóvenes o adultos, la incidencia varía entre tres y cinco por ciento, mientras que entre los niños, el uno por ciento padece esta condición. Por su parte, en los mayores de 60 años el porcentaje oscila entre el 17 y 35 por ciento”

Mujeres, hombres y enfermedades relacionadas
El sexo femenino es el más afectado por esta condición, pues el embarazo y el parto por vía vaginal son factores de IU futura,debido a que los músculos de la pelvis se distienden.
“Mientras que en el hombre el cuadro más frecuente es la  IU por rebozamiento, es decir cuando la orina se ‘escapa’ de la uretra; en las mujeres hay una predisposición especial durante el embarazo, debido funda-mentalmente a los esfuerzos que se realizan en ese periodo. Sin embargo, siempre hay que estar atentos porque la incontinencia puede ser el signo de otro tipo de condiciones,en especial neurológicas, como el Parkinson, indicó el doctor Scorticati. De cualquier manera, lo fundamental es conocer la situación particular decada paciente,así como también los factores que pueden influir en el desarrollo de esta afección. Para eso, el primer paso es realizar un interrogatorio que, dependiendo la caracterización y el grado de la enfermedad, será complementado con estudios urodinámicos. Una vez realizada la caracterización del cuadro, deberá ponerse en marcha el tratamiento para el cual existen múltiples opciones. “El tratamiento es muy variable dependiendo del tipo de incontinencia, la edad y el sexo del paciente. Por un lado, hay medicamentos para las incontinencias en las cuales hay contracciones involuntarias en la vejiga, que se llaman anticolinérgicos; y también existe la posibilidad de realizar intervenciones quirúrgicas algunas no invasivas otras más complejas que pueden solucionar esta condición. Lo primero que hay que remarcares que pese a los notables avances que se pueden lograr, la medicación no cura, sino que trata la enfermedad” destacó el doctor Scorticati, enfatizando la importancia de realizar un tratamiento. En la misma línea,el doctor Garrido hizo hincapié en la exclusión social que genera la IU y concluyó: “la vida social de los pacientes se altera notablemente,debido a que comienzan a interactuar menos con sus pares,concurren en menor medida a reuniones sociales y visitan menos a los amigos. También dejan de ir al cine o al gimnasio porque los avergüenza e inhibe el olor, que ellos mismos sienten aunque no lo tengan, además de la posibilidad de pérdida involuntaria de orina en esas situaciones”

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