Fibromialgia
A la mayoría de las personas con fibromialgia le duele todo el cuerpo y desea acostarse en la cama, en estado de inquietud, excesivamente cansada y mal dormida. La fibromialgia es una condición médica caracterizada por el dolor crónico -por lo menos de evolución- en los músculos y estructuras que lo rodean (tendones y ligamentos) los cuales están extremadamente sensibles a la palpación.
Lo interesante de esta enfermedad es que acompañando ese dolor musculo esquelético -que puede ser más o menos generalizado- se incluye una serie de síntomas que en principio no tienen relación unos con otros, como ser: fatiga, dolor de cabeza, dolor de pecho, alteraciones del sueño (insomnio, despertar muchas veces en la noche, no dormir en profundidad), pérdida de la memoria, dificultades en la concentración, dolor articular, síndrome de colon irritable (alteraciones intestinales, diarrea, constipación), vejiga irritable (alteraciones en la micción), depresión, angustia, ansiedad, sensación de hinchazón corporal (sobre todo en la cara, manos y pies), sensibilidad al frío, adormecimiento de brazos y piernas. A pesar de toda esa sintomatología, se luce saludable, los análisis de laboratorio dan todo normal, parecería que no se tuviera nada, y en definitiva muchas veces los ajenos no creen del todo el sufrimiento que se está padeciendo, incluso sugieren que el enfermo vaya al sicólogo.
DOLOR: Síntomas dominantes y primarios en músculos, tendones y ligamentos, que pueden ser desde moderados a muy intensos, y que generalmente se describen como profundos, propagados, hormigueos, o sensación de quemazón. Es muy frecuente entre los pacientes la expresión de: «Doctor, me duele todo el tiempo», o «No hay donde no me duela». Este síntoma puede ser tan importante y severo que llega a limitar el normal funcionamiento del organismo.
Normalmente el dolor musculo esquelético se ubica en el cuello, hombros, brazos, muñecas, espalda, nalgas, caderas, muslos, rodillas, piernas, tobillos, pies y pecho. Generalmente el enfermo se levanta a la mañana con dolor y rigidez en todo el cuerpo; puede mejorar en el transcurso del día, y por lo común empeorar hacia la noche.
PUNTOS SENSIBLES: Ya hace muchos años, estudiosos de la enfermedad descubrieron que a la palpación de ciertos puntos -siempre los mismos- corporales se producía un grado inusualmente exagerado de sensibilidad. Esas zonas, actualmente llamadas «puntos sensibles» (tender points), se han convertido eji sello para el diagnóstico de la fibromialgia. Están localizados en idénticos lugares en todas las personas con esta enfermedad. Los criterios de clasificación requieren que por lo menos once de dieciocho puntos preestablecidos sean comprobadamente dolorosos en el paciente estudiado para considerarlo posible portador de la fibromialgia.
La persona afectada puede que no siempre se dé cuenta que le molestan los puntos sensibles, por esa razón, cuando el médico palpa profundamente o presiona con sus dedos esos sitios, los propios pacientes se sorprenden de la magnitud del dolor.
TRATAMIENTO: La enfermedad cursa con crisis y remisiones. La misión del médico es tratar que las primeras sean cada vez menos dolorosas, y los períodos intercríticos cada vez más prolongados para que el paciente sufra cada vez menos, a la luz de los conocimientos actuales, de las mediciones modernas, de la tecnología médica de última generación como los campos magnéticos pulsantes de baja frecuencia, afortunadamente se está logrando. Para facilitar aún más la comprensión de este tema, es que hemos editado un libro de auto ayuda para los pacientes fibromiálgicos, titulado «No se permita sufrir».
