Hipotiroidismo embarazo
HlPOTIROIDISMO
La mayoría de mujeres que sufren hipotiroidismo ya están tomando tiroxina cuando quedan embarazadas. El hipotiroidismo leve no suele convertirse en crónico, pero las pacientes que presentan una severa deficiencia tiroidea de larga duración tienen pocas probabilidades de quedar embarazadas y, si conciben, normalmente no logran llegar al final de la gestación.
La dosis diaria de tiroxina quizá deba ser incrementada hasta 50 pg diarios durante el embarazo. Cada tres meses se efectuará un análisis de sangre para averiguar si hay que aumentarla más. La dosis anterior al embarazo podrá volver a emplearse tres o cuatro semanas después del parto. Como el tiroides del feto se desarrolla independientemente de la madre, un olvido ocasional del medicamento no supone ningún peligro para él, pero acostumbrarse a no tomarlo incrementa el riesgo de aborto.
Hipotiroidismo en el recién nacido Uno de cada 3.500 bebés tiene un hipofunción tiroidea debido a que la glándula no ha logrado desarrollarse normalmente. Antes, el problema no se detectaba hasta varias semanas después del parto, por lo que había muchas probabilidades de que el bebé afectado desarrollara las lesiones mentales y físicas permanentes características del cretinismo.
Actualmente, sin embargo, se somete a todos los bebés a un análisis de sangre a los cinco o siete días del parto para detectar el hipotiroidismo e instaurar, si es necesario, un tratamiento que les permitirá un desarrollo normal. Este tratamiento casi siempre será de por vida, pero en algunos casos el hipotiroidismo tiene carácter agudo, resultado de que la madre tenía, a su vez, un hipotiroidismo, de forma que las inmu-noglobulinas inhibidoras pasan a la placenta y producen el efecto opuesto a las inmunoglobulinas estimuladoras que causan la enfermedad de Graves-Basedow y la tirotoxicosis neonatal

