Yodo radiactivo
Tradicionalmente, este tratamiento sólo se aplica a pacientes de más de 40 años, que ya no van a tener hijos, o a individuos más jóvenes que han sido esterilizados.
Estas precauciones se deben al temor de que el yodo radiactivo pudiera provocar mal formaciones en los bebés concebidos después del tratamiento. Sin embargo, ninguna evidencia apoya ese miedo y en algunos hospitales se está optando por usar yodo radiactivo en los pacientes más jóvenes, ya que es barato y fácil de administrar.
El yodo se ingiere en forma de cápsula o en una bebida insípida, y normalmente es administrado en el departamento de física médica de un hospital. Quizá se le pida que firme un impreso de consentimiento, y recibirá instrucciones de evitar los lugares públicos y el contacto con colegas y niños durante unos días después de la terapia. Kl yodo radiactivo nunca debe ser ingerido por mujeres embarazadas —ya que afectaría al tiroides del feto— y se aconseja a las pacientes que eviten quedar en estado durante cuatro meses después de haberlo tomado.
El tratamiento actúa destruyendo algunas de las células del tiroides y evitando que otras se reproduzcan por división. Tarda entre seis y ocho semanas en surtir efecto; mientras tanto, dependiendo de la severidad del hipertiroidismo, quizá se le administre carbimazol o propranolol para aliviar los síntomas. Se le pedirá que vuelva al hospital para someterse a un chequeo pasados dos o tres meses; si entonces se descubre que el trastorno persiste, se le administrará una segunda dosis de yodo radiactivo.
• Lo que debería saber. El principal problema derivado de este tratamiento, sin embargo, es el desarrollo de hipotiroidismo, que aparece aproximadamente en el 50 % de
los casos durante el primer año después de ingerir el yodo radiactivo y en el 20 % o el 4 % en cada uno de los años siguientes; de modo que este trastorno acaba afectando a la mayoría de los pacientes, por lo que es esencial someterse a chequeos regulares en el hospital o en la consulta del médico.
El hipotiroidismo se trata con tiroxina, que puede acabar administrándose en una dosis de 100 a 150 pg diarios. Si la dosis adecuada se toma con regularidad, la tiroxina no produce efectos secundarios.
