El arte de conservar el buen humor con esencias florales


OPTIMISMO “CRÓNICO”
El arte de conservar el buen humor con esencias florales.

Nada de condicionar la felicidad a situaciones específicas, recuerdos del pasado, conquistas aún no realizadas o desafíos a vencer. La vida fue hecha para ser vivida con optimismo. Los beneficios personales de quien vive con buen humor son tantos que, según especialistas en psicobiología, hasta el sistema inmunológico mejora, protegiendo inclusive al organismo contra infecciones, gripes, resfríos y hasta tumores.
Si bien el comportamiento de cada persona está relacionado con su herencia cultural, sus hábitos sociales, la predisposición a la alegría o a la tristeza dependen en gran medida del buen funcionamiento de los neurotransmisores que actúan en los circuitos cerebrales. Esto significa que una persona con buen funcionamiento de neurotransmisores tiene grandes chances de controlar sus emociones y saber dosificar los sentimientos.
Las primeras grandes oscilaciones del sistema afectivo acostumbran a ocurrir en la adolescencia, cuando el primer amor puede llevar la emoción al tope de la euforia, mientras que la primera decepción amorosa, muchas veces, trae no sólo tristeza y amargura, si-
no también depresión.
CAPACIDAD DE EMOCIONARSE:
Las hormonas femeninas también pueden interferir en las oscilaciones del humor y del estado de ánimo. Si la persona consigue controlarse, la oscilación del humor será menor, y el sufrimiento y la ansiedad también van a disminuir. Lo que no es conveniente es que el control sea extremo, ya que se transforma en perjudicial, impidiendo directamente la aparición de las emociones. El arte está en encontrar el punto de equilibrio. Las personas que no se permiten la capacidad de emocionarse, terminan endureciendo sus sentimientos.
Hay individuos que no se alegran con nada. No consiguen tener una reacción positiva en la vida, lo que en el mediano o largo plazo los puede llevar hasta a enfermarse físicamente.
No existe una acción emocional que no tenga reacción somática. Se sabe que las emociones negativas sobrecargan el organismo, pudiendo desencadenar enfermedades. Las emociones positivas proporcionan muchos beneficios. Reír es el mejor remedio. Cuando reímos, movemos toda nuestra es tructura corporal. Ejercitamos la musculatura del rostro, llevamos más sangre hacia el mismo, que enrojece y se llena de vida. El equilibrio del cuerpo revitaliza nuestros órganos internos. Asimismo, tensionamos los músculos, la respiración se hace más intensa y muchas veces llegamos hasta a llorar de tanto reír, para, luego relajamos agradablemente y descontracturamos.
En fin, con unas buenas carcajadas desintoxicamos el hígado, que nos provoca alegría y bienestar.
Como órgano vital que es, el hígado tiene la función de desintoxicar, de limpiar todo lo que ingerimos. Reír nos da la agradable sensación de estar bien adentro de nuestra propia piel. Mientras que cuando almacenamos pesimismo, tristeza, resentimientos, nos estamos intoxicando con emociones negativas. Descongestionar el hígado es descargar la tristeza y aliviar lo emocional. Según la antroposofía “un hígado alterado puede estar señalando el miedo de vivir. Un hígado saludable muestra que la persona está abierta para la vida”.

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