Agua tibia
Además del uso del agua fría y del agua caliente, el agua templada también ejerce muy buenos efectos en el organismo y en el bienestar general (cuerpo+mente). La hidroterapia, ya sea medicinal o la que se hace en el hogar, requiere del agua tibia para realizar la denominada “terapia de contraste” y combinar efectos relajantes y energi-zantes en el cuerpo.
HIDROTERAPIA “TEMPLADA”: 3 formas de realizarla
1 – El uso del agua tibia es importante en la llamada “terapia de contraste”: esta se basa en la sucesión de agua fría y de agua caliente, matizada por la aplicación del agua tibia, con el fin de estimular al plano sensitivo del ser humano y provocar diferentes reacciones. Para llevar a cabo este método, hay que sumergir la parte del cuerpo que se quiere tratar, durante 2 minutos, en agua caliente, 1 minuto en agua tibia y luego, en agua fría, así sucesivamente varias veces. Siempre hay que terminar con la aplicación de agua fría.
2 – Puede practicarse una aplicación solo con agua tibia: mojar la zona del cuerpo a tratar -o sumergirse en una tina
de baño o piscina con agua templada- respirando hondo y procurando relajarse, mientras la piel se humedece paulatinamente. Dejar que el agua se enfríe en el cuerpo, secar y volver a aplicar varias veces.
3 – Los denominados “lavados de Kneipp” también son importantes a la hora de utilizar el potencial terapéutico del agua templada: remojar un paño limpio y suave en agua tibia, y pasarlo por la zona del cuerpo que se desee tratar o mejorar. Es importante disfrutar de la sensación de calor leve que se produzca. Repetir el procedimiento, 5 veces, como mínimo.
