Tratamiento bocio
Tratamiento
Si el bocio es pequeño, probablemente no necesitará tratamiento. Es posible que el médico compruebe los niveles de hormonas tiroideas cada uno o dos años, ya que la glándula puede volverse hiperfuncionante y causar hipertiroidismo en algún momento de los próximos 20 años. En ciertas partes del mundo se prescriben comprimidos de tiroxina para tratar de reducir el tamaño del bocio, pero apenas resultan eficaces y a veces causan hipertiroidismo.
Si el bocio llega a hacerse tan grande que resulta realmente antiestético o comprime la tráquea, el mejor tratamiento es una operación para extraer la mayor parte del tiroides. No es necesario aplicar ningún tratamiento antes de la intervención y el paciente sólo pasará dos o tres días en el hospital. Las complicaciones son las mismas que en la cirugía por enfermedad de Graves-Basedow (véanse pp. 20-21). Es posible que después haya que establecer un tratamiento con tiroxina si el tiroides no dispone de suficiente tejido para producir las cantidades necesarias de hormonas.
Cuando el estado general del paciente no permite la operación, o si éste no desea operarse, el tamaño del bocio quizá pueda reducirse a la mitad mediante una dosis alta de yodo radiactivo que obligará al enfermo a pasar de dos a cuatro días en una habitación aislada del hospital para evitar que la radiactividad contamine a otras personas. El bocio puede tardar varios meses en reducirse. No hay muchas probabilidades de que se produzca hipotiroidismo, ya que el yodo radiactivo se concentra en los nodulos y, a medida que éstos se vayan empequeñeciendo, el tejido tiroideo que los rodea —que había permanecido dormido y no había sido afectado por la radiación— despertará y empezará a producir hormonas tiroideas.
