Alcaucil


El alcaucil siempre ha sido considerado un alimento muy sano para la salud hepática. Varios estudios demostraron que este alimento es una auténtica “medicina natural para el hígado”. La razón de esta propiedad se encuentra en uno de sus principales componentes: la cinarina, que posee propiedades coleréticas; es decir, favorece la producción de bilis por el hígado. Al aumentar la bilis, posibilita la digestión de los alimentos e impide la aparición de una serie de trastornos relacionados con una mala digestión y un mal funcionamiento del hígado (pesadez, acidez intestinal o gases). Asimismo, el incremento de la bilis contribuye no sólo a una mejor digestión de los alimentos, sino aun descenso de los niveles de colesterol, al facilitar su expulsión del organismo, y reducir los niveles de producción del mismo, en el hígado. En consecuencia, se descongestiona este órgano y se previenen cualquier tipo de enfermedades que puedan afectarlo, como hepatitis o insuficiencia hepática.
Por otro lado, en caso de haberse producido alguna enfermedad en el hígado, la inulina, otro de los grandes componentes de esta planta, junto con el ácido caféico, se consideran grandes hepato regenerativos, con una notable capacidad de regenerar las células de este órgano, por lo que favorecen su curación.
Por último, hay que mencionar que este componente posee propiedades colagogas que estimulan la producción de jugos biliares. De esta manera, mejora la digestión de los alimentos, disminuye el trabajo del hígado y drena la vesícula, por lo que previene la formación de piedras biliares. Para comprobar sus saludables beneficios sobre este órgano, se aconseja preparar una infusión de dos cucharadas de hojas secas, por litro de agua y beber tres veces al día, antes de las comidas. Incluso, también puede hacerse un jugo de las hojas verdes, mezcladas con vino.

 

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